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Natividad de San Juan Bautista (24 Junio) + Charlas P. A. Gálvez

Hijo de Zacarías e Isabel, pariente de la Virgen María, es el precursor de Jesucristo. En esta misión se entrega totalmente viviendo en penitencia, austeridad y celo por las almas. Bautizó a Jesús en el Jordán.  Es el último y más grande de los profetas del A.T. ya que es puente con en N.T.

san juan bautista jordan

Antes de la venida de Jesús, Juan proclamaba un bautismo de arrepentimiento [Hechos 13:24]. Juan fue enviado a cumplir la profecía de Malaquías [Mal. 3:1; Lc. 1:76;  Lc. 3:15-8; Mc. 1:4; Hech 19:4]

La humildad de Juan hizo posible que Dios hiciera grandes cosas por medio de él, Cf.  Hech 13:25.

"Conviene que El (Jesús) crezca, y que yo disminuya" -San Juan Bautista.

"Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. (Jn 1: 6). Juan fue "lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre" (Lc 1: 15. 41) por obra del mismo Cristo que la Virgen María acababa de concebir del Espíritu Santo. La "visitación" de María a Isabel se convirtió así en "visita de Dios a su pueblo" (Lc 1: 68).

Juan es "Elías que debe venir" (Mt 17: 10-13): El fuego del Espíritu lo habita y le hace correr delante [como "precursor"] del Señor que viene. En Juan el Precursor, el Espíritu Santo culmina la obra de "preparar al Señor un pueblo bien dispuesto" (Lc 1: 17).

Juan es "más que un profeta" (Lc 7: 26). En él, el Espíritu Santo consuma el "hablar por los profetas". Juan termina el ciclo de los profetas inaugurado por Elías (cf. Mt 11: 13-14). Anuncia la inminencia de la consolación de Israel, es la "voz" del Consolador que llega (Jn 1: 23; cf. Is 40: 1-3). Como lo hará el Espíritu de Verdad, "vino como testigo para dar testimonio de la luz" (Jn 1: 7;cf. Jn 15: 26; 5: 33). Con respecto a Juan, el Espíritu colma así las "indagaciones de los profetas" y la ansiedad de los ángeles (1 Pe 1: 10-12): "Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo... Y yo lo he visto y doy testimonio de que este es el Hijo de Dios... He ahí el Cordero de Dios" (Jn 1: 33-36).

En fin, con Juan Bautista, el Espíritu Santo, inaugura, prefigurándolo, lo que realizará con y en Cristo: volver a dar al hombre la "semejanza" divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu será un nuevo nacimiento (cf. Jn 3: 5).

 

Homilías del P. Alfonso Gálvez entorno a San Juan Bautista

Homilía 24 junio 1996
Homilía 24 junio 1999
Homilía 24 junio 2004
Homilía 24 junio 2005

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