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La auténtica "paternidad responsable"

familiacristiana

El concepto de “paternidad responsable” se ha convertido en un cajón de sastre donde se hacen muy diferentes interpretaciones; unas realmente cristianas, y otras, que se alejan totalmente de nuestra fe.

La idea de la “paternidad responsable” que se puso de moda después del Concilio Vaticano II,  y más concretamente por el papa Juan Pablo II, quedó reducida desde un inicio por el pueblo fiel y por muchos sacerdotes y teólogos al concepto de “no tener más hijos de los que el matrimonio pueda mantener y educar”; olvidando conceptos que también han de estar presentes como: confiar en Dios, paternidad generosa, sacrificio, los hijos como don de Dios, el concepto de la paternidad como co-creador de la vida junto con Dios, castidad matrimonial, educación cristiana y responsable de los hijos, vivencia de la fe en la familia…

Una de las conclusiones que se han sacado de este concepto simplificado es la de “cuantos menos hijos mejor”, pues así se les puede educar de un modo más apropiado. En el fondo, lo que la idea de la paternidad responsable, entendida de ese modo, ha conducido a familias con pocos hijos, formadas por padres egoístas que no quieren complicarse la vida. Y si para controlar mejor el número de hijos tienen que recurrir a métodos pecaminosos no dudan en hacerlo (preservativos, onanismo, píldoras anticonceptivas y un largo etcétera). Y aunque de principio rechazan el aborto (pues se consideran católicos) no dudarían en recurrir a él si la situación “lo requiriera”.

La paternidad es un don de Dios, cada hijo es un regalo del cielo. Dios se lo entrega y confía a los padres para que éstos lo críen y eduquen cristianamente. Cada nuevo hijo que los padres conciben es una nueva criatura, que por el hecho de tener la vida, podrá llegar a ser hijo de Dios (cuando sea bautizado) y gozar de las dichas de este mundo y luego de la bienaventuranza celeste. Los padres tienen esa facultad y a la vez mandato ("Creced, multiplicaos y llenad la tierra" Gen 1:28) de poder aumentar el número de los hijos de Dios y llenar así la tierra y el cielo. La negativa de los padres a tener un hijo más, aunque esa fuera la voluntad de Dios, lleva consigo el impedir que una nueva criatura pueda gozar de esta vida y luego poder vivir eternamente feliz en el cielo. Aquellos padres generosos que tengan “los hijos que Dios les quiera dar” serán grandemente bendecidos en el cielo. Y lo opuesto también será verdad.

Pero la paternidad responsable no se refiere solamente al número de hijos, sino también a educar cristianamente los hijos que Dios les haya dado. ¡Cuántos padres reducen los cuidados de sus hijos a lo meramente corporal e intelectual y apenas si se preocupan de sus almas! Un padre que sólo se preocupe de la salud, estudios… de sus hijos, pero que olvide enseñarles a rezar, las virtudes cristianas… será severamente juzgado y castigado por Dios en el último juicio.

Es muy frecuente ver ahora a los niños de la catequesis de primera comunión manejando ordenadores y teléfonos de última generación, pero que no tienen ni idea de cómo hacer la señal de la cruz o rezar el Padrenuestro. Es casi seguro que la culpa será de los padres. Algunos dirán que tienen mucho trabajo, otros, que no tienen tiempo; pero unos y otros serán castigados por Dios.

Yo no llamaría precisamente “cristianos” a estos padres, sino más bien “paganos”, pues de lo único que se preocupan es de preparar a sus hijos para “este mundo” olvidándose por completo de Dios. Por lo visto, enseñar a sus hijos a rezar o rezar con ellos es una pérdida de tiempo, algo que no tiene importancia. Estos padres fueron unos irresponsables y no supieron cuidar los hijos que Dios había puesto a su cargo. Por otro lado, el grave deber de los padres de educar a sus hijos cristianamente no tiene nada que ver con el número de hijos; pues el padre que enseña a rezar y da buen ejemplo a sus hijos, lo mismo lo hace con uno que con cinco; es decir con los hijos que Dios le dé.

Así pues, si deseamos usar el término "paternidad responsable" lo deberíamos hacer en su sentido amplio, y entendido tal como aquí se ha explicado. Eso sí sería una auténtica "paternidad responsable"; todo lo demás es un reduccionismo contrario a nuestra fe. 

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