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Reacciones del alma ante Jesús Sacramentado

pio jesus sacramentadoEl primer sentimiento o reacción es de adoración: Pues sabemos que estamos ante Dios; Dios hecho hombre y realmente presente en la Hostia Consagrada con toda su humanidad y divinidad. Es por ello que ante su presencia nos ponemos de rodillas. “A sólo Él adorarás”. (Deut 6:13)

El segundo sentimiento es de amor: Al saber que se ha quedado con nosotros para siempre hasta la consumación del mundo. Siempre nos espera con el corazón dispuesto y los brazos abiertos. ¡Cuántos deliciosos momentos podríamos pasarnos con nuestro mejor Amigo!

El tercer sentimiento es de agradecimiento: Por habernos amado tanto y por haber dado su vida por nosotros. “Tanto amó al mundo que dio su vida…”

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El sacramento de la Eucaristía

HostiaSantaLa Eucaristía es el Sacramento que contiene verdaderamente el Cuerpo y Sangre de Jesucristo, juntamente con su Alma y Divinidad, toda la Persona de Cristo vivo y glorioso, bajo las apariencias de pan y vino.

El concilio de Trento define claramente esta verdad, fundamental para la vivencia y adoración de Cristo: " En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo, juntamente con su Alma y Divinidad. En realidad Cristo íntegramente."

Como católicos, creemos que Jesucristo está personalmente presente en el altar siempre que haya una hostia consagrada en el sagrario. Es el mismo Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, que andaba por los caminos de Galilea y Judea. Creemos que El viene ahora como nuestro huésped personal, cada vez que recibimos la Santa Comunión.

La Eucaristía es uno de los siete sacramentos instituidos por Cristo para que participemos de la vida de Dios. Es el mayor de todos los sacramentos, porque contiene a Cristo mismo, el Autor Divino de los Sacramentos.

Hay tres aspectos o momentos en la Eucaristía: El primero se dice real Presencia de Cristo en el altar, siempre que haya una hostia consagrada en el Sagrario. Segundo, la Eucaristía como sacrificio, que es la Misa. Y tercero, la Santa Comunión.

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