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La ideología de género y la destrucción de los niños (II)

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La educación juega un papel fundamental en el desarrollo equilibrado de la personalidad femenina y masculina por medio de la potenciación de las virtudes y aptitudes peculiares de cada una. La educación desde las primeras etapas de la vida sirve para regular ese núcleo innato y natural que todos llevamos dentro.[1] Por ello, aquellos métodos educativos que den el tratamiento adecuado a las especificidades propias de cada sexo, serán sin duda los más adecuados para lograr el equilibrio personal y humano que todo niño precisa para alcanzar la madurez.

Frente a estos ideales que siempre animaron la enseñanza, examinemos algunos de los principios que ya se están aplicando en un gran número de  escuelas y que tienen como punto de partida la ideología de género:

“El adoctrinamiento ha de comenzar cuanto antes para que carezcan de conceptos morales y de barreras éticas, para que estén inermes ante la ideología y sean manipulables y tiernos como el tallo de un árbol joven. Siempre desde el buenismo de la igualdad, el respeto al diferente y la no violencia, el niño ha der ser adiestrado en un mundo neutro, sin hombres y mujeres, sin referentes ni identidad sexual. Su identidad ha de ser el género.

 

Se prohíben juegos considerados sexistas y se obliga a jugar a lo que no se quiere para eliminar diferencias bioconductuales por el método de la opresión. Se eliminan modelos heterosexuales y se promocionan los homosexuales en cuentos y libros. Se les presupone un derecho a la sexualidad que, afirman, les hará más libres y sanos.

Las guías sobre sexualidad basadas en la guía de la UNESCO recomiendan que el niño sea iniciado en la masturbación desde los cinco años, pero se le enseñe a no practicarla en público, no sea que lo vean sus horrorizados padres. A partir de los nueve años, recomiendan que sean informados de los afrodisíacos y, a partir de los doce, de los pros y los contras del aborto”.

ninopensativo.jpgEn una de las intervenciones de la Conferencia Europea, la presidente de Islandia, Vigdis Finnbogadottir, afirmaba que la educación es una estrategia importante para cambiar los prejuicios sobre los roles del hombre y la mujer en la sociedad. La perspectiva de género debe integrarse en los programas. Deben eliminarse los estereotipos en los textos escolares y concienciar a los maestros en este sentido para asegurar así que niñas y niños hagan una selección profesional informada y no basada en tradiciones prejuiciadas sobre el género.

Estas afirmaciones resultan de una tremenda gravedad. En primer lugar, da por única y verdadera la controvertida visión que sobre la naturaleza humana presenta la ideología de género. En segundo lugar abre la posibilidad de que, a través de los maestros se ideologice a los alumnos y este adoctrinamiento se vea como beneficioso. En tercer lugar, porque abre la puerta a la denigración de la mujer tradicional inculcando ideas de rechazo ante el arquetipo de esposa y madre. De igual forma, se inicia la demonización del varón al que se convierte en causante de todos los males y se le culpabiliza de ser lo que es a causa de su biología y rol biológico.

 ninotapandoorejas.jpgA partir de la Conferencia en Pekín (1995)[2], el desembarco de la ideología de género ha sido un paseo triunfal por un mundo engañado, desprevenido o sin capacidad de defenderse. Desde la ONU, se ha exigido a los países compromisarios que impongan la perspectiva de género en sus políticas y la ideología de género invade desde las series televisivas a la educación de los menores, desde las políticas sociales a los documentos de las más variadas organizaciones.

Algunas personas me han referido lo que les enseñan a los profesores de los niveles de infantil, primaria y secundaria  acerca de la ideología de género en los cursos sobre “diversidad sexual”. Estos cursos son organizados por los colectivos homosexuales con el motivo expreso de evitar la discriminación sexual en las aulas, pero con la intención oculta de introducir en ellas la ideología de género a través de los docentes.

 La ideología de género está basada en que las diferencias entre el hombre y la mujer son construcciones culturales, un aprendizaje social independiente del sexo. Según la ideología de género, el ser humano nace neutro aunque, como cosa carente de importancia, presenta unos genitales masculinos o femeninos que en nada habrían de afectar a su existencia salvo por la educación sexuada que se les impone y que está adaptada a los roles sociales que obligatoriamente ha de cumplir por imposición de una sociedad que obliga a ello.

 Los ideólogos de género, si bien reconocen que existe el sexo con el que se nace, creen que este no es en absoluto decisivo ni para determinar el comportamiento ni para afectar al deseo sexual. De esta forma, el sexo biológico, con sus diferencias genéticas, hormonales, psíquicas y físicas no es determinante en la vida y el comportamiento de las personas.

Sigue diciendo la ideología de género que los hombres y mujeres somos iguales, y nuestros comportamientos, capacidades, percepciones, deseos, gustos, intereses y formas de aprendizaje son idénticos. La única razón por la que somos distintos es la educación, el aprendizaje desde nuestra infancia de unos roles que determinan nuestras diferencias como hombres y como mujeres. La ideología de género afirma que desde nuestro nacimiento se nos determina, injustamente, por nuestro sexo.

El plan que la ideología de género tiene sobre los niños

Aunque no lo digan abiertamente, lo que la ideología de género pretende hacer de la infancia es lo siguiente: crear niños sin derechos, sin sexo que les defina, aunque paradójicamente hipersexualizados…; troceados en el vientre de sus libres y emancipadas madres; sin dignidad humana; cosificados; mercancía objeto del capricho de los adultos (vientres de alquiler, niños a la carta…); privados de su infancia y de su inocencia; prematuros clientes del negocio sexual y futura carne que nutrirá la descomunal industria del género; apartados de uno de sus progenitores y utilizados por el otro (divorcio, uniones inestables); privados de núcleos familiares sólidos para hacerlos más inseguros y manipulables (uniones homosexuales); expuestos a las teorías de lobbies con intereses espurios; con una educación sexual que les desvincule de las relaciones estables; se les alecciona con comportamientos inmorales y egoístas a un sexo adictivo; se les convierte en consumidores de contraceptivos y abortos; se les aboca al resentimiento y a la lucha de sexos (rechazo de la heterosexualidad).

Los colectivos del género tratan, por todos los medios, de eliminar el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones. El desamparo del menor es la mejor garantía para su manipulación.

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Se intenta destruir a  los niños en lo más noble: su dignidad humana y su dimensión espiritual. Y en el fondo lo que se está buscando es eliminar las últimas barreras de protección que tiene la familia, que es su objetivo final.

La ideología de género y la educación de los niños

La verdadera gravedad de esta ideología ha sido la pretensión de hacer partícipes a los niños y adolescentes, sin tener en cuenta que no están preparados psíquicamente para ser puestos en presencia de la sexualidad de los adultos. Esto supone una intolerable intromisión en la psicología infantil y en su intimidad que está acarreando gravísimos daños.

recortableAlgunos de los libros, folletos y películas que circulan con propósito “educativo” en los colegios e institutos llegan a ser más provocativos e hirientes para la sensibilidad infantil que muchas escenas de películas no autorizadas a menores. Se trata de imágenes y conocimientos que ni necesitan saber, ni para los que están preparados. Se fuerza así a los niños a entrar en un mundo de adultos cuasi-pornográfico de manera prematura que sin duda tendrá efectos absolutamente traumáticos en la mente de estos pequeños.

Los poderes públicos, contra el derecho a la libertad de pensamiento y opinión de las sociedades libres, han tomado partido por la ideología de género y se transmite en las escuelas al margen de la imparcialidad exigible. Pero nadie hace nada para evitarlo porque la inmensa mayoría de padres y docentes han asumido como buena la ideología de género, y no les espanta que se instruya en ella a los menores. Las autoridades públicas están violando sin escrúpulos su derecho a la intimidad y a la infancia.

 Por ejemplo, el Ayuntamiento de Sevilla ofrecía[3] a los Centros educativos un programa de educación para la salud que contenía un apartado dedicado a la educación afectivo-sexual para niños de infantil. Este programa se refería,  al proceso de adquisición de la identidad sexual, afirmando que:

“Por parte del profesorado, deben programarse actividades que tiendan a compensar aquellas deficiencias con las que niños y niñas acceden a la escuela, y que vienen por su pertenencia a uno u otro sexo... En aras a facilitar el proceso de adquisición de la identidad sexual, debemos favorecer la discriminación entre lo que es porque así viene dado (genitales masculinos o femeninos) y lo que es porque así lo quiere la sociedad (características de género), relativizando en la práctica pedagógica la asignación de estas características a uno u otro sexo (juegos y juguetes, vestidos, adornos...)”.

Que:

“A pesar de que los niños y las niñas saben con toda certeza que son niños o niñas, no adquieren la permanencia de su identidad hasta los cinco o seis años. A lo largo de toda la primera infancia puede pensar que de mayores tendrán otra identidad y que ésta depende de su voluntad. De forma que, por ejemplo, un niño de tres años puede creer que de mayor será "una mamá".

“Los padres y educadores sólo deben intervenir para que aprendan a no masturbarse en público a medida que van creciendo (indicándole expresamente que pueden hacerlo en su habitación o en cualquier lugar privado, porque es una conducta privada aceptable)… Lo importante es evitar las amenazas y castigos, también el decirles que se trata de una conducta fea y peligrosa. Si los padres tienen creencias religiosas en las que la conducta de masturbación es condenada, tienen todo su derecho a transmitirlas, pero no deben decirles a sus hijos que la masturbación sea física y psíquicamente peligrosa, porque no es verdad. No se puede instrumentalizar la ciencia para legitimar consejos basados en creencias religiosas”. 

Y que:

“Los prepúberes tienen suficientemente desarrollada la fisiología del placer como para que, si la descubren, lleven a cabo conductas de autoestimulación o experiencias sexuales con otros menores. La masturbación es la conducta sexual que mejor expresa la motivación de placer, pero a veces lo buscan también a través de juegos o experiencias sexuales bastante explícitas”.

ideologenero1En la misma línea, un folleto divulgado por la Consejería de Salud de la Generalidad de Cataluña entre las escuelas públicas[4] incita a los niños y jóvenes a masturbarse y realizar tocamientos a otros compañeros con el fin de conocer mejor su cuerpo.

Fomentar que el niño crea que puede hacer lo que quiera con su cuerpo, cuando quiera, como quiera y con quien quiera, supone sumirle en la más profunda de las desgracias, al enajenar su libertad a los deseos impulsivos de su sexualidad. Si el niño no se respeta a sí mismo ni a los demás desde pequeño, de adulto le resultará impensable una relación respetuosa, estable y dignificante. Si el niño se acostumbra a actuar impulsivamente sin ningún tipo de autocontrol del placer, se convertirá indefectiblemente en un esclavo de su sexualidad, incapaz de ejercer ningún tipo de señorío sobre sí mismo.

A quiénes beneficia la ideología de género

En torno a la ideología de género se ha montado una amplísima e increíble red de receptores de dinero público que crece día a día, incrementando con ello el número de personas que están dispuestas a defender esta ideología. La ideología de género está dispuesta  a denostar y reducir al ostracismo a quien no la siga, a crear nuevos mecanismos de afianzamiento y a luchar, como fieras, por no perder una forma de vida tan lucrativa y sustanciosa.

De esta ideología se benefician los siguientes grupos:

  • Las organizaciones internacionales (ONU, CEDAW, organismos europeos…) con todo lo que supone de derivación de fondos públicos de los países donantes para proyectos asignados a asociaciones y fundaciones afines a la ideología de género.
  • Las organizaciones feministas, con todas sus redes de asociaciones y federaciones, delegadas y representantes en diversos observatorios y comisiones que, además de tener infiltrados diversos organismos de ayuda y promoción de la mujer con sus correspondientes empleos en la administración, cobran asombrosas subvenciones de dinero público.
  • Los lobbies homosexuales, lesbianas, trans… que reciben ayudas, prebendas y cuantiosas subvenciones, además de legislaciones de discriminación positiva que les dan un trato de preferencia en todos los ámbitos.
  • Los partidos políticos y los sindicatos, con estructuras paralelas de asociaciones de mujeres y de LGTB como receptores presuntamente independientes de fondos públicos.
  • Las empresas abortistas y de control de natalidad que se encargan de garantizar una sexualidad “sin consecuencias” bajo el eufemismo de “salud sexual y reproductiva” donde se atenta contra la salud integral de la mujer y se niega el derecho básico de la vida al nonato.
  • Las empresas y negocios de fabricación artificial de niños para parejas imposibilitadas de ser reproductivas por su esencia y las empresas de eutanasia, en proceso de implantación inminente.
  • Los empleos paralelos y relacionados con la implantación de la ideología de género (observadores, asesores, expertos, comisarios…).

 Evidentemente, en este momento hay tanta gente lucrándose gracias a esta ideología que nadie quiere ver el daño que está haciendo, y mucho menos, hacer algo para ponerle remedio. Lo peor es que los beneficiarios sobrevenidos y nuevos pillos de la historia, no sólo nos están haciendo pagar a precio de oro a todos los ciudadanos, sino que están aprobando legislaciones que están cambiando la faz del mundo. El coste está resultando altísimo, tanto en el aspecto económico como en el ético-moral, en el social y en la vida individual y la felicidad de millones de personas.

Conclusiones

hidra lernaLa ideología de género es como la Hidra de Lerna, un despiadado monstruo marino de la mitología griega con aspecto de serpiente y numerosas cabezas. Resultaba imposible matarla porque cuando se le cortaba una de sus cabezas le surgían otras dos. Hércules consiguió vencerla por el procedimiento de cauterizar sus muñones e impedir que le crecieran cabezas nuevas.

La ideología de género es comparable a esa hidra de insaciables cabezas que se reproducen. En este momento sus muchas bocas exigen incontables ofrendas de dinero y de víctimas para seguir alimentándose y ha llegado a ser tan poderosa que va a resultar muy difícil eliminarla. Uno de los problemas más evidentes es que las víctimas, no se dan cuenta de que el animal que les ataca es el mismo en todos los casos y pierden sus energías en la lucha contra la cabeza que les muerde sin tratar de matar al monstruo.

Mientras que la sociedad no reaccione ante todo este desmadre sin sentido, la instauración social de la igualdad de los que no son iguales va generando muchos muertos a su paso.

A la espera de que esta locura se venga abajo cuando se descubra la falacia sobre la que está montado, y a sabiendas de que en este momento tiene una fuerza arrolladora,  hay que colaborar activamente en su caída para evitar, en lo posible, todo el mal que está haciendo.

Feminizar al varón y masculinizar a la mujer para crear una sociedad de género neutro es el ideal social de los defensores de la ideología de género, pero no el ideal de la naturaleza tal como Dios la creó que, muchos miles de años antes de que llegaran estos señores a modelar al ser humano según su ideología, definió en el hombre pautas de conducta que resultaran exitosas para su supervivencia y para los fines para los cuales Dios la había creado.

 

[1] Wagensberg, J., El gozo intelectual. Teoría y práctica de la inteligibilidad y la belleza, editorial TusQuets, Barcelona, 2009.

[2] La Conferencia de la mujer en Pekín y la ideología de género http://laguerracontralapoblacion.blogspot.com.es/2011/03/93-la-conferencia-de-la-mujer-de-pekin.html

[3] Desconozco si en la actualidad lo seguirá haciendo.

[4] Consejería de Salud de la Generalitat de Cataluña, A mi també em passa, i a tu?

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